30 de junio de 2017

Croquetas de pollo a la brasa



¡Qué ricas las croquetas! Creo que todavía no existen unas croquetas que no me gusten, hasta con piedras estarían ricas jaja. Pero hoy no las vamos a hacer de piedras ni mucho menos, hoy os traigo unas de pechuga de pollo braseada. ¡Vamos al lío!

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INGREDIENTES

1 cucharada de harina
250 ml de leche entera de vaca
1 chorrito de aceite de oliva virgen extra
1 pechuga de pollo
2 ramitas de romero
2 huevos
Pan rallado
Nuez moscada
Pimienta
Sal


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E L A B O R A C I Ó N


Braseando el pollo

Lo primero que vamos a hacer es preparar nuestra pechuga de pollo. Ahora que estamos en verano y tengo una pequeña barbacoa en casa se me ha ocurrido que podemos brasear nuestra pechuga de pollo en las brasas. Para ello solo tenemos que limpiar bien nuestra pechuga de pollo y cuando esté limpia vamos a salpimentarla y a atarle una rama de romero por arriba y por abajo con tanza de cocina. Una vez que nuestras brasas están listas colocamos nuestra pechuga en la parrilla y la hacemos unos 8 minutos por cada lado. Cuando esté hecha lo que haremos es trocearla en pequeños dados y los reservaremos para integrarlos con la bechamel.

Haciendo la bechamel

Hay gente que le suele poner cebolla pero sinceramente no creo que sea necesario para obtener una buena bechamel cremosa y rica. Así que en una sartén con fondo incorporamos un chorro de aceite de oliva virgen extra y en cuanto caliente vertemos la cucharada sopera de harina. Tostamos bien la harina y a continuación echaremos los 250 ml de leche. No dejamos de remover para que no se nos pegue y hasta que la mezcla empiece a cuajar,

En cuanto empiece a ganar consistencia incorporamos una pizca de nuez moscada molida o rallada, sal y pimienta. A continuación la pechuga de pollo que troceamos en pequeños dados. Cuando la bechamel esté con la textura adecuada, esto es, ni muy ligera ni muy pesada, apagamos el fuego, pasamos la mezcla a una fuente y dejamos que enfríe primero a temperatura ambiente y después en el frigorífico.

Damos forma, empanamos y freímos

Dejamos que enfríe bien en el frigorífico porque la bechamel en frío cuaja y es, obviamente, más fácil de manipular y dar formas a nuestra croquetas. Una vez que les damos formas las pasaremos primero por pan rallado, después por huevo batido, y otra vez por pan rallado. Siempre que las pasemos por pan rallado sacudimos bien la croqueta para evitar un exceso de éste y no nos quede un empanado grueso y poco apetecible.

Por último las sumergimos en abundante aceite de oliva virgen extra muy caliente y les daremos vueltas hasta que estén doraditas.

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Espero que las disfrutéis, prometo ir subiendo más recetas de estupendas croquetas muy pronto.





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Consideraciones

- Puedes incorporar cebolla muy picadita a la bechamel, aunque no creo que sea absolutamente necesario. Sobretodo si quieres que tu croqueta tenga un sabor intenso al ingrediente principal: jamón, setas, gambas, etc.

- Hay quienes pasan la croqueta por harina antes que por pan rallado y huevo. Yo tampoco lo recomiendo, pues aunque si es verdad que ayudará a sellar mejor el empanado de nuestra croqueta también ganará grosor y una croqueta debe tener un empanado fino y crujiente.

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