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Hoy vamos a hacer una receta de cous cous muy sencilla, con pollo, frutos secos como las nueces y las pipas de calabaza y uno de los vinos dulces gaditanos más conocidos nacional e internacionalmente, el Pedro Ximénez.

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I N G R E D I E N T E S
3 personas

1 pechuga de pollo
2 cebollas pequeñas
25 g de pipas de calabaza (naturales)
25 g de nueces (naturales)
20 g de uvas pasas
150 ml de vino Pedro Ximenez
2 guindillas secas
1 cucharada de Ras El Hanout
Jengibre fresco
Pimienta negra molida
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Para el Cous Cous
250 g de cous cous
250 g de Agua
Aceite de oliva Virgen Extra
Perejil fresco
1 cucharada de Ras El Hanout
1 nuez de mantequilla
Sal
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E L A B O R A C I Ó N


Agarra el cuchillo

Vamos a empezar limpiando una pechuga de pollo y troceándola en pedazos de un bocado. Salpimentamos los trozos y los marcamos en una sartén con un chorro de aceite de oliva. Una vez sellada la carne, la retiramos de la sartén y la reservamos. Ahora vamos a picar las cebolla en brunoise (pequeños cubos), y la vamos a sofréir en el aceite donde marcamos nuestro pollo. Vamos a pocharla a fuego medio-bajo y si hiciera falta un poco más de aceite de oliva, lo incorporamos. No olvidéis sazonar la cebolla para que sude y poche más rápido.

Terminando el pollo

En una sartén sin aceite y sin sal vamos a tostar nuestras pipas de calabaza a fuego medio. Mucho cuidado porque se pueden quemar con facilidad así que no dejéis de moverlas. Si se quemasen nos darían un sabor amargo que se transmitiría a todo el plato, así que paciencia y mimo. Una vez tostadas las incorporamos a la cebolla, junto a las nueces (picadas), el pollo que habíamos reservado, las pasas (que tendrémos en agua al menos durante 15 minutos), una cucharada de Ras El Hanout (popurrí de especias de origen marroquí), rayamos un poco jengibre fresco, una pizca de pimienta negra molida, las guindillas secas y una pizca de sal.

Vamos a sofreírlo todo junto al menos durante unos dos minutos aproximadamente. Una vez que todos los ingredientes están bien integrados añadimos el Pedro Ximénez y dejamos que reduzca el alcohol. Cuando el  alcohol haya reducido ya lo tendremos listo, solo te tocará rectificar de sal si fuera necesario.

Haciendo el cous-cous

Hacer cous cous es muy fácil. Dependiendo de la marca de cous cous que compremos las recomendaciones para cocerlo podrían variar pero por lo general el cous cous se cuece de la siguiente manera. En una olla o cazo vamos a poner el mismo peso de agua que el peso de cous cous. Como nosotros usaremos 250 gramos de cous cous, utilizaremos 250 gramos de agua. Ponemos el agua a hervir junto con una cucharada de Ras El Hanout, una pizca de sal y un chorro de aceite de oliva. En cuanto veamos que la mezcla hierve, apagaremos el fuego y repartiremos bien el cous cous. Lo dejamos tapado 2 minutos (ni más, ni menos) y el cous cous estará cocido. Añadimos el perejil picado y una nuez de mantequilla mientras el cous cous aún está caliente. Vamos mezclando poco a poco con un tenedor para que no se apelmace y se hagan pelotas de pasta.

Emplatamos...

Ya lo tenemos todo listo así que sobre nuestro plato sólo tenemos que poner nuestra base de cous cous y sobre este, nuestro guiso de pollo.

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Una receta de cous cous muy rica y de fácil elaboración, con un aroma único y un saborcito agridulce que te hará salivar de placer como si no hubiera un mañana.

¡Nos vemos en la próxima receta!




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Consideraciones

- El Ras El Hanout es un popurrí de especias marroquíes cada vez más popular en nuestras cocinas por lo que no te será dificil encontrarlo: en puestos de especias del mercado central de tu ciudad, algunos supermercados, tiendas gourmet, tiendas online...

- La pasta siempre se cuece en agua y sal, nunca con aceite, a excepción del cous cous. Cuando cueces pasta usas mucha agua y si echases aceite este se quedaría flotando arriba sin entrar en contacto con la pasta por lo que es absurdo utilizar aceite. En el caso del cous cous es distinto porque este absorbe todo el agua de la cocción y el aceite que queda sirve para ayudar a que no se apelmace y se hagan grumos y pelotas de cous cous.

- Las uvas pasas las hidrataremos en un vaso de agua durante al menos 15 minutos antes de cocinar con ellas. Si no las hidratásemos podrían quedar un poco duras.

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Hoy iba justo de tiempo, pero tenía ganas de hacer unas albóndigas con la carne que me había sobrado de una hamburguesa de pollo y calabaza que habíamos hecho anteriormente. Así que aunque un poco tarde, llegué a casa dispuesto a cocinarlas y este ha sido el resultado. ¿Lo vemos juntos? ¡Vamos allá!

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I N G R E D I E N T E S

Para la carne de las albóndigas

200 g de pechugas de pollo
100 g de calabaza
1 cucharada de pipas de calabaza
1 yema de huevo
1 cucharada de pan rallado
Pimienta negra molida
Sal

Para la salsa

1 cebolla grande
1 zanahoria grande
200 ml de vino fino
350 ml de caldo de pollo (o verduras)
1 cucharadita de pimentón dulce
2 o 3 hojas de laurel

Calorías aproximadas: 394 calorías

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E L A B O R A C I Ó N

Un vídeo publicado por Cositas Güenas (@migueortells) el

Lo primero que haremos es preparar la carne de las albóndigas. Asaremos la calabaza con un poco de aceite de oliva en el horno 40 min a 180 grados. En la procesadora picaremos 200 g de pechuga de pollo sin piel, la calabaza y una cucharada de pipas de calabaza peladas. Una vez picado todo, lo reunimos en un bol y lo mezclamos con la yema de huevo, el pan rallado, un poco de pimienta negra molida y una pizca de sal.

Ahora que tenemos la carne preparada sólo queda dar forma a las albóndigas. Yo suelo ayudarme con una cuchara para helados como podéis apreciar en el video, es mucho más fácil. Mientras las formamos las pasaremos por harina, y las reservaremos.

Picaremos además la cebolla y la zanahoria. No importa el tamaño, ni la forma porque después batiremos la salsa así que cortarlas como queráis. En una sartén o tartera colocamos un chorro de aceite de oliva y marcamos las albóndigas. Una vez sellada su carne las reservamos.

En la misma sartén sofreímos la cebolla con la zanahoria. Cuando estén doraditas añadimos de nuevo las albóndigas más el vino fino. Cuando el alcohol del vino evapore, cubriremos con el caldo de pollo. Dejaremos que las albóndigas cuezan alrededor de 25 minutos a fuego medio.

Pasado este tiempo, retiramos las albóndigas y batimos la salsa. Ahora, con la salsa batida, incorporamos de nuevo las albóndigas, más el pimentón y las hojas de laurel. Dejaremos que se terminen de hacer en a penas 15 minutos. Probaremos la salsa y corregiremos de sal y pimienta si fuera necesario.

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Consideraciones

- Son unas albóndigas bastante ligeras. Así que podéis acompañarla de una guarnición de arroz blanco, quinoa, ensalada, etc. lo que más os guste.
- Las albóndigas pueden hacerse con agua en vez de caldo de pollo perfectamente. Eso sí, el sabor no será el mismo. Podéis usar un caldo de verduras también.
- Podríais no batir la salsa si os gusta ver los trocitos. En ese caso yo os aconsejo picar bien las verduras para que quede fina además de rústica.

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Y este es el resultado de nuestras albóndigas. Un plato sencillo, sin florituras. A medida que iba comiéndolas la salsita me recordaba a esos purés de zanahoria deliciosos que nos hacía mi madre cuando eramos pequeños. ¡Que rico el puré de zanahoria! Eso me recuerda que tengo que hacer uno dentro de poco jejeje. Espero que os haya gustado esta receta muchachos, nos veremos de nuevo con otra receta güena, güena...

¡Un abrazo!



I N G R E D I E N T E S

- 1 puerro
- 1 cebolla
- 1 patata
- 500 g de calabaza
- 2 cucharadas soperas de aceite de oliva
- 15 g de pipas de calabaza
- Agua
- Sal

Calorías aproximadas: 187 kcal / ración

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Cuando era pequeño me encantaban las cremas de verduras y hoy me siguen volviendo loco. Mis favoritas son dos: la de espinacas y la de calabaza.

Recuerdo que mi madre hacía una crema de calabaza impresionante y siempre le ponía pan frito para adornarla y era una pasada. Hoy la hago un poco más sanota pero deliciosa.

Sofreímos puerro, cebolla, patata y calabaza con un chorrín de aceite de oliva. Cuando esté todo doradito, cubrimos de agua y dejamos que hierva sin prisas y lentamente. Cuando la calabaza esté blandita lo batimos todo y tenemos nuestra crema. Yo le he añadido unas cuantas pipas de calabaza y pimienta justo después de servirla.

¡A disfrutar!