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Reconozco que soy más de comidas de invierno que de verano, desde que era pequeño los platos de cuchara me cautivaron, y siguen siendo mis favoritos ahora. Las cremas de verduras me fascinan porque sus combinaciones son infinitas y es muy dificil (hay que ser un verdadero desastre o un incomprendido) que al combinar algunas verduras te salgan verdaderas aberraciones que ni el mismísimo Golum se comería.

Una de mis cremas predilectas es la clásica crema de zanahoria, probablemente una de las cremas de la infancia que más recuerdo. Hoy la vamos a hacer con un poquito más de gracia. ¿Te atreves? ¡Pues al lío!

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INGREDIENTES

750 g de zanahorias
50 g de jengibre fresco
1 cebolla roja
1 patata mediana
Caldo de pollo o verduras
Aceite de oliva virgen extra
Pimienta negra molida
Sal
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ELABORACIÓN


  1. Lo primero que vamos a hacer es pelar nuestras hortalizas: zanahorias, patata, jengibre y cebolla. Las vamos a trocear groseramente, una vez peladas, y las lavaremos.
  2. En una olla con un fondo de aceite de oliva virgen extra vamos a comezar a dorar nuestras verduras junto con una pizca de pimienta negra molida. Lo haremos durante aproximadamente 10 minutos, esto ayudará a que nuestra crema alcance el doble de sabor.
  3. Ahora que nuestras verduras están doraditas, vamos a incorporar el caldo, hasta cubrir las verduras dos dedos por encima de éstas. Y vamos a dejar cocer durante 45 minutos a fuego medio.
  4. Pasados los 45 minutos, apagamos el fuego, y procedemos a batir nuestra crema. Puedes usar una batidora de mano, de vaso (asegurate de que haya enfriado un poco), o un robot de cocina.
  5. Y ya la tenemos lista, la probamos y corregimos de sal.
  6. Para el topping, en este caso optamos por picar un poco de mozzarella y unos picatostes. Este es el topping que yo he elegido pero tu puedes optar por el que más te guste, ¡imaginación al poder!


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¡Y aquí la tenemos! Buena pinta, ¿verdad? Es una crema que enamora desde la primera cucharada hasta la última y desearéis que aún siga sobrando en la olla para poder repetir. Sabores de la infancia algo actualizados, pero que mantienen la magia de la que disfrutábamos cuando eramos unos críos. Y además sanísima, ¿a qué esperas para probarla? Ponte manos a la obra y ponte ciego de crema de zanahoria hasta que empiecen a crecerte orejas de conejo.






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Consideraciones

- Puedes usar puerro en lugar de cebolla, eso suavizará la crema ligeramente. Aunque a mi me encanta el sabor intenso de la cebolla. Cuestión de gustos colegui.

- No pierdas tiempo picando todas las verduras en trozos pequeños, recuerda que después la vamos a triturar. Tampoco dores las zanahorias enteras, ¡no me seas zenutrio!

- Intenta utilizar caldos caseros que aportan mucho más sabor, aunque si vas con prisas siempre puedes comprar un caldo ya preparado en el supermercado. En ese caso compra siempre caldos de la máxima calidad.

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Hoy echaba de menos a mi amiga Tere de Las María Cocinillas, recuerdo del año que vivió en Cádiz, de esos cafés de marujeo y cagándonos en el maldito algoritmo de instagram. Se la echa de menos ahora que volvió a su querida Murcia pero para recordar ese año, vamos a cocinar hoy con cariño una de sus recetas: un curry de berenjenas con leche de coco que está para chuparse los dedos. Yo os doy la receta con mi peculiar forma de explicarlo todo pero si quieres leer la receta original os la dejo aquí.

Y ahora... ¡A cocinar!

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INGREDIENTES

2 berenjenas
2 tomates maduros
1 cebolla tierna
2 dientes de ajo
15 g de jengibre fresco
1 cucharada de Curry
1 cucharada de Cúrcuma
1/2 cucharada de pimienta negra
2 guindillas secas
300 ml de leche de coco
Aceite de oliva virgen extra
Sal

Acompañamiento

60 g de arroz verde
1/2 yogur griego
5 g de pistachos sin sal
Cilantro fresco

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E L A B O R A C I Ó N


Mise en place de las verduras

Lo primero que vamos a hacer es picar verduras. Empezaremos picando las berenjenas con piel en cubos, la cebolla tierna en brunoise (dados pequeños), laminaremos los ajos, picaremos el jengibre fresco y las dos guindillas. Lo picaremos todo y lo reservaremos, ahora será más cómodo seguir los pasos de la receta con todo picado y ordenado.

Cocinamos las verduras

En una olla colocamos un buen fondo de aceite de oliva virgen extra y en cuanto esté caliente incorporamos el ajo y la cebolla. Cuando hayan pochado un poco, echaremos las berenjenas ya cortadas y dejaremos que pochen unos minutos. Cuando la berenjena haya sudado un poco, incorporamos todas las especias: el jengibre, las guindilla, el curry, la cúrcuma y la pimienta. Mezclamos todo bien, incorporamos un par de vasos de agua y dejamos que cueza durante 20 minutos.

Terminamos el plato

Pasados los 20 minutos, subimos el fuego y dejamos que reduzca hasta que pierda casi toda el agua y los sabores se concentren. En ese momento agregamos la leche de coco, mezclamos bien, rectificamos de sal si fuera necesario y listo. Lo vamos a acompañar de nuestro arroz verde, yogurt griego cremoso, 3 o 4 pistachos pelados y picados y unas hojitas de cilantro fresco

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Hoy la receta no es mía, pero os la recomiendo igualmente porque está deliciosa y yo jamás os mentiría, Volveremos pronto con más recetillas de las güenas.





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Consideraciones

- Echad la leche de coco al final para que no se malogre y aprecieis su sabor.
- La receta original no incluye las guindillas secas pero a mi me gustan los currys picantes, si lo quieres más suave prescinde de ellas.
- También añadí unos pistachos picados pero puedes añadir el fruto seco que quieras o no incluir ninguno.

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Hoy vamos a hacer una receta de cous cous muy sencilla, con pollo, frutos secos como las nueces y las pipas de calabaza y uno de los vinos dulces gaditanos más conocidos nacional e internacionalmente, el Pedro Ximénez.

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I N G R E D I E N T E S
3 personas

1 pechuga de pollo
2 cebollas pequeñas
25 g de pipas de calabaza (naturales)
25 g de nueces (naturales)
20 g de uvas pasas
150 ml de vino Pedro Ximenez
2 guindillas secas
1 cucharada de Ras El Hanout
Jengibre fresco
Pimienta negra molida
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Para el Cous Cous
250 g de cous cous
250 g de Agua
Aceite de oliva Virgen Extra
Perejil fresco
1 cucharada de Ras El Hanout
1 nuez de mantequilla
Sal
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E L A B O R A C I Ó N


Agarra el cuchillo

Vamos a empezar limpiando una pechuga de pollo y troceándola en pedazos de un bocado. Salpimentamos los trozos y los marcamos en una sartén con un chorro de aceite de oliva. Una vez sellada la carne, la retiramos de la sartén y la reservamos. Ahora vamos a picar las cebolla en brunoise (pequeños cubos), y la vamos a sofréir en el aceite donde marcamos nuestro pollo. Vamos a pocharla a fuego medio-bajo y si hiciera falta un poco más de aceite de oliva, lo incorporamos. No olvidéis sazonar la cebolla para que sude y poche más rápido.

Terminando el pollo

En una sartén sin aceite y sin sal vamos a tostar nuestras pipas de calabaza a fuego medio. Mucho cuidado porque se pueden quemar con facilidad así que no dejéis de moverlas. Si se quemasen nos darían un sabor amargo que se transmitiría a todo el plato, así que paciencia y mimo. Una vez tostadas las incorporamos a la cebolla, junto a las nueces (picadas), el pollo que habíamos reservado, las pasas (que tendrémos en agua al menos durante 15 minutos), una cucharada de Ras El Hanout (popurrí de especias de origen marroquí), rayamos un poco jengibre fresco, una pizca de pimienta negra molida, las guindillas secas y una pizca de sal.

Vamos a sofreírlo todo junto al menos durante unos dos minutos aproximadamente. Una vez que todos los ingredientes están bien integrados añadimos el Pedro Ximénez y dejamos que reduzca el alcohol. Cuando el  alcohol haya reducido ya lo tendremos listo, solo te tocará rectificar de sal si fuera necesario.

Haciendo el cous-cous

Hacer cous cous es muy fácil. Dependiendo de la marca de cous cous que compremos las recomendaciones para cocerlo podrían variar pero por lo general el cous cous se cuece de la siguiente manera. En una olla o cazo vamos a poner el mismo peso de agua que el peso de cous cous. Como nosotros usaremos 250 gramos de cous cous, utilizaremos 250 gramos de agua. Ponemos el agua a hervir junto con una cucharada de Ras El Hanout, una pizca de sal y un chorro de aceite de oliva. En cuanto veamos que la mezcla hierve, apagaremos el fuego y repartiremos bien el cous cous. Lo dejamos tapado 2 minutos (ni más, ni menos) y el cous cous estará cocido. Añadimos el perejil picado y una nuez de mantequilla mientras el cous cous aún está caliente. Vamos mezclando poco a poco con un tenedor para que no se apelmace y se hagan pelotas de pasta.

Emplatamos...

Ya lo tenemos todo listo así que sobre nuestro plato sólo tenemos que poner nuestra base de cous cous y sobre este, nuestro guiso de pollo.

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Una receta de cous cous muy rica y de fácil elaboración, con un aroma único y un saborcito agridulce que te hará salivar de placer como si no hubiera un mañana.

¡Nos vemos en la próxima receta!




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Consideraciones

- El Ras El Hanout es un popurrí de especias marroquíes cada vez más popular en nuestras cocinas por lo que no te será dificil encontrarlo: en puestos de especias del mercado central de tu ciudad, algunos supermercados, tiendas gourmet, tiendas online...

- La pasta siempre se cuece en agua y sal, nunca con aceite, a excepción del cous cous. Cuando cueces pasta usas mucha agua y si echases aceite este se quedaría flotando arriba sin entrar en contacto con la pasta por lo que es absurdo utilizar aceite. En el caso del cous cous es distinto porque este absorbe todo el agua de la cocción y el aceite que queda sirve para ayudar a que no se apelmace y se hagan grumos y pelotas de cous cous.

- Las uvas pasas las hidrataremos en un vaso de agua durante al menos 15 minutos antes de cocinar con ellas. Si no las hidratásemos podrían quedar un poco duras.

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¡Hola gente güena!

Hace tiempo que no cocinamos un plato de pasta, y como tenía un lomo de salmón en casa he pensado que hoy podríamos tirarnos a la piscina con una receta de pasta y salmón que tantas satisfacciones nos dan siempre. ¿Os animáis? Pues...

¡A cocinar!


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I N G R E D I E N T E S

100 g de macarrones
100 g de salmón fresco


Para la bechamel

1 cucharada sopera de harina
1/2 cebolla
100 ml de vino blanco
250 ml de leche semidesnatada
Jengibre fresco
Tomillo
Pimienta negra
Aceite de oliva
Sal

Calorías aproximadas: 466 calorías

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E L A B O R A C I Ó N


Mientras ponemos a hervir la pasta siguiendo las instrucciones del fabricante haremos nuestro salmón y la salsa bechamel. El salmón lo limpiamos bien, le quitamos la piel y la espinas que encontremos. Una vez limpio lo cortamos en trozos de un bocado, los salpimentamos y los hacemos a la plancha. Ahora que están hechos los reservamos y hacemos nuestra bechamel.

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Bechamel de tomillo y jengibre

Cortamos en una brunoise muy fina (daditos pequeños) nuestra cebolla y la sofreímos en la sartén con un poco de aceite de oliva, pimienta negra y sal. Cuando esté doradita desglasamos con el vino blanco. En cuanto evapore el alcohol del vino, incorporamos la harina y empezamos a rehogarla hasta que funda con el aceite de oliva. En ese momemto vamos agregando la leche y removiendo despacito a medida que va espesando. Cuando espese lo suficiente rayamos jengibre fresco al gusto y un poco de tomillo. Si el tomillo es fresco mejor, si no pues seco.

Corregimos de sal si fuera necesario y la mantenemos caliente al fuego hasta el momento de emplatar la pasta.

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Ahora sólo nos queda emplatar. Mezclamos los macarrones escurridos con nuestro salmón y les ponemos nuestra salsa bechamel por encima. Podéis rayarle un poco más de jengibre fresco antes de servirlo, tomillo o pimienta como más os guste.

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Una pasta deliciosa y sana. El tomillo y los sabores cítricos siempre le han ido bien a nuestro amigo el salmón así que esta bechamel le viene al pelo. Os gustará mucho, estoy convencido de ello. Mañana volveremos con más recetas güenas chicos, de todos modos nos seguimos viendo por el resto de redes sociales.





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Consideraciones

- Si queréis una bechamel más fina podéis batirla. A mi me gusta sentir los trocitos de cebolla y por eso no la he batido.
- Si no tenéis jengibre a mano, podéis usar rayadura de limón. Pero recordar que es la parte amarilla del limón la que da ese sabor cítrico, la parte blanca amarga así que cuidadín.
- El tomillo fresco tiene mucho más aroma y potencia, pero si no tenéis el tomillo seco es también una buena opción.
- Cuidado con la cocción del salmón, sería una pena que os quedara seco. Marcarlo dejando el centro poco hecho y con el calor de la bechamel y los macarrones se os terminará de hacer en el mismo plato.


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Hoy como con mi sobrino y mi madre. Y como ellos eligen el menu, me pidieron que les hiciera fideos chinos, y yo encantado. Con suerte consigo que mi sobrino abandone esa afición por los infames "yatekomo" que tanta fama tienen entre los chavales. Aunque la batalla me parece a mi que está perdida, al menos lo vamos a intentar.

¡A cocinar!

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I N G R E D I E N T E S
(3 personas)
200 g de fideos chinos
1 cebolla grande
1 berenjena
1 calabacín
2 pimientos verdes pequeños
3 zanahorias pequeñas
1 cucharada de pasta de pimiento choricero
Aceite de girasol
2 dientes de ajo
Jengibre fresco
Nuez moscada
Pimienta negra
Semillas de sésamo
Sal


Calorías aproximadas: 367 calorías / ración

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E L A B O R A C I Ó N



Vamos a hacer unos fideos chinos con verduras muy fáciles de hacer y como toda pasta con verduras, sanísimos y saciantes. Lo primero es lavar, pelar y cortar toooodas las verduras en juliana, es decir, en bastones finos. Lo haremos con todas las verduras menos con los dos dientes de ajo que los laminaremos.

En un wok prefreriblemete, o en una sartén con fondo haremos nuestras verduras en aceite de girasol. No uso el aceite de oliva porque es demasiado fuerte y no queremos un pisto mediterráneo buscamos un plato de pasta y verduras pero más rollo oriental. Sofreímos primero la cebolla y la zanahoria, y cuando doren un poco echaremos el resto de verduras junto con el ajo. Si queréis que suden y pochen más rápido podéis taparlas.

Cuando hayan pochado todas las verduras, pondremos nuestros fideos a hervir siguiendo las instrucciones del fabricante. Una vez hervidos los fideos los integramos al wok (con el fuego bajo) y condimentamos con pimienta negra, jengibre fresco rallado, una cucharada de salsa de soja, una cucharada de semillas de sésamo, una cucharada de pasta de pimiento choricero, y una pizca de sal.

Rehogamos bien hasta que todos los sabores queden integrados, y ya los tendremos listos para servir.

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A mi me encantan los platos de pasta con verduras, los mediterráneos y los orientales, me da igual. Son platos muy sabrosos, deliciosos y siempre sacian muchísimo. Además de estar cargados de vitaminas y otros nutrientes que nos aportan 6 tipos de verduras en un mismo plato.

Espero que os haya gustado esta sencilla receta. Mañana volveremos con nuevas y deliciosas recetas así que no te las pierdas.

¡Hasta mañana!





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Consideraciones

- Muchos os preguntaréis por qué uso pasta de pimiento choricero. En realidad la usé porque hoy comía con mi sobrino y odia el pimiento morrón. Así que le hice una pequeña trampa. Vosotros no lo dudéis e incluid el pimiento rojo en juliana con el resto de verduras.

- Comed la pasta en el momento. Los fideos chinos son delicados y cuando se enfrían no están muy buenos recalentados. Así que es recomendable que hagais justo los que vais a comer porque como sobras no son ninguna maravilla.

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