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Siempre me gusta recalcar los arroces que hacemos con las sobras de otras elaboraciones, no recuerdo que ninguno de esos arroces no estuviera soberbiamente delicioso. Como el que hoy os traigo, un arroz con solomillo de cerdo, alcachofa y patata asada.

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INGREDIENTES

200 g de arroz redondo
1 alcachofa
4 patatas baby
150 g de solomillo de cerdo
1 diente de ajo
1 cucharadita de pimenton dulce
1 tomate pera maduro
Caldo de puchero

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ELABORACIÓN

  1. Primero limpia las alcachofas. Si no sabes cómo hacerlo te recomiendo que mires el siguiente video que grabé para el canal de youtube.


  2. Lava también las patatas. Seca bien las patatas, y envuelve cada una en papel film. Pincha cada patata filmada con un tenedor. Mételas en el microodas a máxima potencia durante 6 minutos. Espera que enfríen y quitales el film. A mi me gustan con piel pero si no es tu caso, pélalas.
  3. Saltea las alcachofas (cortadas en cuartos) junto con las patatas durante 5 minutos con un chorrito de aceite de oliva.
  4. Pon las alcachofas y patatas salteadas en una bandeja de horno y hornea a 180º con calor arriba y abajo, durante 15 minutos para que se tuesten bien.
  5. Ahora comenzamos a hacer el arroz. Calienta un fondo de aceite de oliva virgen extra en una paella o sartén.
  6. Cuando esté caliente, echa un poco de sal gorda para que no salpique demasiado el aceite y empieza a dorar el solomillo cortado en trozos del tamaño de un bocado.
  7. Cuando la carne esté bien doradita añade el diente de ajo picado y sigue sofriendo hasta que empiece a dorar.
  8. Añade las alcachofas y patatas asadas.
  9. Ahora le seguirá el tomate, que echamos troceado a rallado como más te guste. Cuando el tomate esté frito y cambie de color añade el pimentón dulce y no dejes de moverlo para que no se queme, durante 1 minuto.
  10. Añade ahora el arroz y el colorante, remueve hasta que veas que el colorante ha dejado el arroz con un color homogéneo y el arroz esté bien sofrito. Aproximadamente con 2 o 3 minutos será suficiente.
  11. Añade el cado caliente. Recuerda que debe estar muy caliente, así que antes de empezar con a preparar el arroz, pon a calentarlo en un fuego continuo.
  12. Deja que cueza el arroz. Tardará 18 minutos en hacerse. Los primeros 3 minutos cocinalo a fuego máximo. Los siguientes 12 minutos a fuego medio-bajo y vuelve a subir el fuego los últimos 3 minutos.
  13. Tapa el arroz y deja reposar entre 5 y 10 minutos. 
  14. Zámpatelo y disfruta.

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Tipo de arroz / Seco

Proporción caldo/arroz

2 medidas de caldo por cada medida de arroz

Ejemplo: si uso 2 tazas de arroz necesitaré 4 tazas de caldo


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Un arroz que hice con las sobras de un solomillo que hice con patatas y alcachofas, y que ahora convertido en arroz hará suspirar de amor a cualquiera. Si te animas a hacerlo puedes mandarme o etiquetarme en instagram con la foto de tu versión. No sabes la ilusión que me hace veros hacer mis recetas.







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Consideraciones

- Respeta los tiempos de cocción del arroz para conseguir el punto perfecto.

- Puedes usar el arroz redondo que más te guste, pero siempre ten en cuenta que todos los arroces no son iguales y dependiendo del escogido necesitarás una proporción menor o mayor de caldo.

- Intenta utilizar caldos caseros que aportan mucho más sabor a tus arroces, aunque si vas con prisas siempre puedes comprar un caldo ya preparado en el supermercado. En ese caso compra siempre caldos de la máxima calidad.

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Si hay una receta que siempre he querido subir al blog es la receta del puchero. El puchero o cocido, una receta que tiene una particularidad y es que ninguno es igual a otro. Ya ni siquiera podemos diferenciar las recetas del puchero entre comunidades autónomas o provincias españolas. El puchero llega a ser distinto de un hogar español a otro. Cada madre lo hace a su manera, transfiere la receta a sus hijos y éstos suelen incorporar cambios a la receta, por lo que hace que el puchero sea quizá de las recetas imposibles de universalizar.

Probablemente los madrileños me digan que su cocido es el más representativo y que tiene unas pautas e ingredientes menos cambiantes del abanico de posibilidades para esta comida. Pero mentiríamos si dijéramos que no hay discusión entre los mismos madrileños a cerca de lo que sí tiene que llevar el cocido madrileño y lo que no debe llevar.

Es por ello que hoy os traigo la receta del puchero o cocido que yo aprendí a cocinar de mi madre y que aunque seguro que en su día hice alguna modificación (de la que estoy seguro no recordar) y que a día de hoy es la receta que suelo hacer en casa.

Te invito a probarla y a que hagas las modificaciones que consideres oportunas para conseguir un puchero que tu consideres como el más perfecto o ideal.

¡A los fogones!


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INGREDIENTES

250 g de jarrete o morcillo de ternera
200 g de chorizo fresco
200 g de tocino blanco fresco
1 hueso de jamón
2 contramuslos de pollo
200 g de garbanzos
4 o 5 patatas medianas
3 zanahorias grandes
1 puerro mediano
Agua
Sal

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ELABORACIÓN


CONSIDERACIONES PREVIAS: Antes de comenzar a explicar la elaboración de esta receta y como ya dije unas cuantas líneas más arriba, los ingredientes de un puchero cambian mucho según quien lo cocine, pero incluso yo mismo hago pequeños cambios según mis intereses en ese momento o bien porque no encuentro el ingrediente que busco.

Pollo: normalmente utilizo contramuslos enteros. Pero realmente podemos usar cualquier parte del pollo siempre y cuando tenga hueso, ya que las partes con hueso son las que más sabor dan. Si no disponéis por el motivo que sea de contramuslos, podéis usar alitas, pescuezo o muslos.

Ternera: siempre utilizo la parte del jarrete o morcillo como se le conoce de Despeñaperros para arriba. Cuando quiero hacer un puchero menos graso, suelo aumentar su cantidad y por ejemplo no utilizar tocino.

Cerdo: suelo utilizar siempre tocino blanco fresco y en ocasiones lo sustituyo por panceta fresca que aunque también es grasa, tiene bastante menos que el tocino blanco. Por supuesto si hay algo que no puede faltar en el puchero son los chorizos. Tengo comprobado que es lo que más sabor imprime en el caldo, por lo que no podemos obviarlo nunca. Eso sí, puedes utilizar el chorizo que más te guste: fresco, un poco más curado, de Jabugo, ahumado, etc.

Huesos: el hueso que nunca puede faltar en el puchero es el de jamón, aunque puedes sustituírlo por puntas de jamón sin hueso. También puedes incluír el típico hueso de caña, aunque cuidado con sobrecargar tu puchero con ingredientes tan ricos en grasas porque tu caldo quedará más grasiento (aunque lo desgrases después).

Verduras/Hortalizas: de todas las verduras que suelo utilizar la que no puede faltar jamás es la patata. A partir de ahí, suelo incluir las zanahorias y el puerro también. En muchas ocasiones incluyo también apio y nabo, para suavizar y enriquecer el caldo. Y aunque no es una verdura, también recuerdo aquí lo importante que son los garbanzos que podéis usar la variedad de éstos que más os guste.

Y ahora sí, pasemos directamente a la elaboración de esta magnífica receta:


  1. Lo primero que tenemos que hacer es poner a remojo los garbanzos la noche previa al día que vayamos a cocinar la receta. Una vez remojados, y para nuestra comodidad, los meteremos dentro de una redecilla de legumbres para retirar los garbanzos del caldo fácilmente y sin que se nos escape ninguno.
  2. En una olla con buen fondo vamos a introducir los garbanzos junto con el hueso de jamón, el jarrete (morcillo) de ternera, los contramuslos de pollo, el tocino y el puerro. Cubrimos bien de agua y ponemos a cocer a fuego lento siempre con la olla tapada. A partir de que empiece a hervir comenzarán las 3 horas y media que estaremos cocinando nuestro puchero.
  3. En cuanto comience a hervir es muy posible que afloren a la superficie ciertas espumas, que no son más que impurezas que sueltan las carnes y las legumbres. Cuando afloren, ayudados por una espumadera, las retiramos.
  4. Pasada la primera hora y media de cocción vamos a introducir los chorizos enteros, que previamente habremos pinchado con un tenedor para que no revienten durante la cocción.
  5. Ya han pasado dos horas y media desde que nuestro puchero comenzó a hervir. Así que ahora vamos a introducir las zanahorias y las patatas. Cocerá todo durante una hora más completando las 3 horas y media. Ya tenemos el puchero listo.
  6. Ahora que está listo vamos a sacar las carnes a una bandeja, y las limpiaremos. Extraeremos los huesos y pieles dejando solo la carne. Sazonamos ligeramente.
  7. Pasamos los garbanzos a otra fuente junto con las patatas, la zanahoria y el puerro. Sazonamos también pues recordad que no hemos usado sal durante toda la cocción. Sazonamos todo al final porque las carnes sazonan el caldo ligeramente y podríamos pasarnos.
  8. Ahora vamos a colar el caldo, ya que pueden haberse desprendido trozos de carne, huesecillos, etc.
  9. Si queremos desgrasar nuestro caldo, vamos a meterlo en el frigorífico y 12 horas después veremos que se ha formado una capa solida en la superficie. No es más que la grasa coagulada por la incidencia del frío, así que podremos retirar dicha grasa fácilmente con una espumadera.
  10. No podemos olvidarnos de la sopa. Una vez desgrasado el caldo podremos hacerla con pasta (fideos, pasta maravilla, etc) o como hacemos por el sur de Andalucía con un puñadito de arroz. Eso os lo dejo a vuestra elección.


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Y aquí acaba esta receta, que aunque muy extensa tenía unas ganas locas de incorporar al blog por el cariño que le tengo y me transmite. Cuando era pequeño mi comida favorita no era el arroz, era el puchero. Si llegaba del colegio y al llegar a casa había puchero ese día se convertía en el mejor de la semana. Me encantaba, sobretodo la sopa de fideos que tomábamos por la noche que te quitaba todo el frío del invierno. Lo mejor es que cuando mi madre hacía puchero sabíamos que al día siguiente con las carnes que habían sobrado comeríamos croquetas del puchero, ropa vieja, o canelones.

¿Y a ti? ¿Te gusta tanto el puchero como a mí?






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Consideraciones

- Si tienes tiempo desgrasa el caldo, te llevará un día más pero tus arterias te lo agradecerán.

- Es importante colar el caldo. Te aseguro que no es agradable tomarse un plato de sopa y de repente...¡crack! un huesecillo que no habías visto casi te rompe una muela. No seas vago y cuela el caldo.

- Aunque en las consideraciones previas te arrojo información sobre qué hacer cuando nos dispongo de uno de los ingredientes o quiero hacer un puchero menos graso, la elaboración descrita hace referencia a los ingredientes enumerados justo después de la presentación de la receta.

- Las sobras del puchero son magia pura en la cocina de aprovechamiento. El caldo le dará un sabor espectacular por ejemplo a arroces, y cremas. Con las sobras de la carne podemos hacer croquetas, lasaña, canelones, empanadillas, ropa vieja... y todo lo que tu mente perversa sea capaz de crear.

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Hoy os traigo un guiso sencillo a la gaditana ahora que el calor empieza a aflojar y empiezan a apetecer platos de cuchara que alimentan y reconfortan. Se trata de un potaje de patatas, garbanzos y distintas carnes terminado con unas hojitas de hierbabuena. Un guiso ideal para cocinar en casa para toda la familia, aunque si vives solo como yo puedes racionarlo en tuppers y congelarlo para tener provisiones siempre que te apetezca un buen guiso casero. ¡Vamos al líó!


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INGREDIENTES

4 personas

150 g de pechuga de pollo
150 g de magro de cerdo
1 chorizo
100 g de garbanzos
500 g de patatas
3 hojas de laurel
Aceite de oliva virge extra
Hierbabuena fresca
Sal
Agua

Para el majado

3 dientes de ajo
2 rebanadas de pan tostado
1 cucharada de pimentón dulce
1/2 cucharadita de comino
Pimienta negra en grano
Sal gorda

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E L A B O R A C I Ó N


El majado

Lo primero que vamos a hacer es preparar el majado para potenciar el sabor de nuestro guiso. Asi que mientras tostamos un par de rebanadas de pan, vamos a dorar los dientes de ajo en una sartencita con un buen chorro de aceite de oliva. Cuando los dientes de ajo estén dorados vamos a apagar el fuego y con el calor residual vamos a incorporar y tostar las especias (comino y pimentón dulce). Aprovechamos el calor residual para tostar las especias y que no se nos quemen. Ahora reunimos todo en el mortero y lo majamos todo junto con el pan tostado, un poco de pimienta negra en grano y sal gorda. Una vez majado lo reservamos.

Sofreímos las carnes

Vamos a trocear las carnes en tamaño de bocado (el pollo y el cerdo), el chorizo lo dejamos entero aunque también podéis trocearlo aunque se os podría deshacer durante la cocción. Una vez troceadas vamos a verter un buen fondo de aceite de oliva virgen extra en una olla. Cuando el aceite esté caliente vamos a incorporar nuestras carnes y a dorarlas bien con un poco de sal y pimienta negra molida. Cuando la carne esté doradita la separamos e incorporamos media cebolla cortada en brunoise muy fina (dados pequeños). Cuando la cebolla dore y poche un poco añadimos la carne de nuevo, nuestro majado y cubrimos bien de agua. Pondremos a hervir durante aproximadamente una hora.

Añadimos las patatas y los garbanzos

Después de una hora de cocción vamos a añadir los garbanzos que pusimos a remojo la noche anterior y dejamos cocer. Trancurrida ya una hora y media de cocción vamos a añadir las patatas que lavamos, pelamos y cortamos a tacos chascando la patata y favoreciendo que suelte fécula y nos engorde el caldo. Seguiremos cociendo todo hasta que el garbanzo y la patata estén tiernos. Cuando estén tiernos, ya lo tendremos listo.

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Ya solo queda servirlo en un plato y añadir unas hojitas de hierba buena fresca que le dará el toque mágico gaditano a nuestro potaje. Ahora agarra una cuchara y una buena provisión de pan y ponte a disfrutar de un guiso de lágrima.





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Consideraciones

- Si pretendes hacer el guiso para racionarlo y congelarlo, te aconsejo que no lo hagas con patatas porque esta no congela bien una vez cocida. Lo mejor es que saques tu ración, la descongeles y hiervas. Cuando empiece a hervir añade la patata y listo. Si lo haces es posible que tengas que añadir algo más de agua para que el guiso no se te pegue al fondo y puedas cocer la patata. Añade el agua y una vez esté la patata tierna reduce el guiso hasta que quede espesito a tu gusto.

- Para engrosar un poco el caldo y hacerlo más meloso, separa un buen puñado de los garbanzos ya cocidos del guiso, tritúralos y vuelve a incoporarlos al guiso.

- No olvides ir corrigiéndolo de sal a medida que vas añadiendo ingredientes, así que ve probando a medida que cocinas.

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Hoy te traigo una receta de horno, vamos a cocinar un lomo de cerdo a la cerveza con verduras y patatas asadas. El lomo de cerdo es una carne magra y prácticamente sin grasa, por lo que es un plato ideal para aquellos que quieren cuidarse. Te propongo esta receta de horno, con la que te aseguro que quedarás más que satisfecho. ¡Al lío!


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INGREDIENTES

1 lomo de cerdo entero
1 puerro
100 g de champiñones
100 g de zanahorias
400 g de patatas baby
200 ml de cerveza
100 ml de caldo de pollo o verduras
Aceite de oliva virgen extra
Pimienta negra molida
Sal

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E L A B O R A C I Ó N


Picamos nuestras verduras

Lo primero que vamos a hacer es picar nuestras verduras. Cortamos el puerro en anillos, las zanahoria en rodajas y los champiñones los laminamos. Los reservamos hasta el momento en el que los vayamos a incorporar. Las patatas las pelamos o las dejamos con la piel, eso lo dejo a vuestra elección.

Preparamos la carne

Mientras precalentamos el horno a 180-200º vamos a salpimentar nuestro lomo de cerdo. Cuando el horno esté caliente colocamos nuestro lomo entero en una fuente y lo introducimos en el horno. En un bol mezclamos 200 ml de cerveza con 100 ml de caldo de pollo o verduras y esta será la mezcla con la que regaremos nuestro lomo cada 15 minutos.

Cocción del lomo

A la media hora de haber introducido nuestro lomo en el horno incorporamos las patatas pues está necesitarán de más tiempo de cocción que el resto de las verduras. Media hora más tarde, habiéndose cumplido ya una hora desde que introdujimos el lomo, incorporamos nuestras verduras y le damos la vuelta a la pieza de carne. Recordad regar la carne cada 15 minutos con nuestra mezcla de caldo y cerveza. Lo dejaremos media hora más hasta que termine de cocinarse la carne. En total el lomo se llevará en el horno aproximadamente una hora y media, si lo queréis menos hecho sacadlo 15 minutos antes.
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En cuanto esté asado, ya podréis lonchearlo y servirlo con su guarnición de patatas y verduras asadas. Un plato delicioso para los amantes de la carne, y también para los que quieren cuidarse pues el lomo de cerdo es una carne magra sin a penas grasa.





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Consideraciones

- No olvides regar el lomo cada 15 minutos con la mezcla de caldo y cerveza. Eso ayudará a que se doren creando una costra dorada y crujiente.

- ^Puedes batir las verduras y obtener una salsa, aunque a mi personalmente me gusta más con las verduras enteras.

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Hoy vamos a cocinar una receta sencilla para los amantes carnívoros. Se trata de unas brochetas de solomillo de cerdo que envolveremos en panceta y que combinaremos con distintos vegetales. Además las acompañaremos de unas patatitas confitadas en aceite de oliva y romero. ¡Vamos al lío!

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INGREDIENTES

Solomillo de cerdo
Panceta de cerdo ibérico
1 pimiento verde
Champiñones baby
Cebolla fresca
Aceite de oliva
Pimienta
Sal

Para las patatas confitadas

Patatas baby
Aceite de oliva virgen extra
Romero
Sal

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E L A B O R A C I Ó N


Confitamos nuestras patatas

Empezaremos con nuestras patatas confitadas pues son éstas las que más tiempo tardarán en cocinarse. Utilizaremos unas patatas baby nuevas, aunque si no las encontramos podemos usar una patata nueva cualquiera que cortaremos en cuartos. Salpimentamos nuestras patatas y las colocamos en un cazo que cubriremos con aceite de oliva virgen extra y unas ramitas de romero fresco. Dejaremos que se confiten dentro del aceite a la temperatura más baja que admita nuestra cocina. El tiempo de cocción varía dependiendo del tipo de patata que utilicemos así como de la temperatura mínima que alcance nuestro fuego, pero generalmente tardarán una hora en confitarse. De todos modos las iremos pinchando cada media hora para ver si están listas.

Montando nuestras brochetas

Mientras se confitan nuestras patatas vamos a montando nuestras brochetas. En primer lugar lo que debemos hacer es agarrar nuestro solomillo de cerdo y cortarlo en medallones de aproximadamente 3 cm de grosor. Una vez que obtenemos los medallones los vamos a envolver en panceta ibérica. Como sí les estuviéramos poniendo un cinturón. Una vez vestidas todas nuestras piezas de solomillo con la panceta empezamos a montar la brocheta siguiendo este esquema:

Pimiento → Solomillo → Cebolla → Solomillo → Champiñón → Solomillo

Este será nuestro esquema y con el montaremos todas las brochetas que vayamos a preparar. Una vez estén todas montadas las llevamos a la parrilla o bien las hacemos en una plancha o una sartén grande. Colocamos un poco de aceite de oliva sobre la plancha y comenzamos a cocinar las brochetas por la primera cara durante 4 minutos aproximadamete. Le damos la vuelta y salpimentamos la cara ya cocinada. Cuando cocinemos la otra cara, la salpimentamos también y ya la tendremos lista.

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Ya tenemos listas nuestras brochetas y nuestras patatas. Aprovechando que tenía la parrilla encendida he preparado en ella algunos vegetales que sobraron después de montar las brochetas: un poco de pimiento verde, champis, cebolleta y he añadido un tomate porque a la parrilla está impresionante. Una comida muy parrillera y deliciosa para disfrutar en verano o cuando más os guste.





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Consideraciones

- No cortes los medallones de solomillo excesivamente gruesos o tardarán demasiado en cocinarse y las verduras de la brocheta se te pasarán.

- Sazona la carne siempre por la cara cocinada y nunca en crudo para evitar que suelte agua y sangre.

- Ya que tienes la parrilla encendida aprovecha para cocinar algunos de los vegetales que más te gusten.

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Hoy vamos a hacer uno de los platos más famosos de la cocina gaditana, ideales para el verano, aunque en Cádiz se comen todo el año siendo una de las tapas más clásicas en bares y tascas. 

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I N G R E D I E N T E S

3 patatas medianas (monalisa)
1 cebolleta
Perejil fresco
Bonito en aceite de oliva
Vinagre blanco
Aceite de oliva virgen extra
Sal

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E L A B O R A C I Ó N



Las auténticas papas aliñás

Una cosa hay que tener en cuenta con las papas aliñás gaditanas, y es que cada día más la receta original se va perdiendo y se le van añadiendo ingredientes que en sus orígenes no llevaban. Esto se debe a que las madres y abuelas gaditanas picaban más verduras como el tomate y el pimiento, y el huevo duro, además de el atún en aceite para conseguir un plato más completo en casa.

Las verdaderas y genuínas papas aliñás se hacen sólo con la patata, cebolla o cebolleta, perejil fresco picado, aceite de oliva, vinagre y sal. Incluso el atún, la caballa y el bonito son ingredientes que se le han añadido con el tiempo.

La receta gaditana más sencilla

Hoy os voy a enseñar a hacer unas papas aliñás de lo más clásicas que acompañaremos con un tronco de bonito en aceite de oliva. Para empezar con nuestras papas lo que vamos a hacer es lavarlas bajo el grifo, y sin pelarlas las pondremos a hervir en agua y sin sal. Cuando estén tiernas las sacaremos y aprovecharemos para pelarlas mientras están calientes.

Ya tenemos nuestras patatas cocidas, ahora simplemente las vamos a meter en un bol, y les vamos a picar unas hojas de perejil fresco y una cebolleta que cortaremos en trozos irregulares. Ahora sólo nos queda aliñarlas igual que haríamos con una ensalada con aceite de oliva virgen extra, vinagre blanco, y sal.

Aportando un poco de proteína

Nuestras papas aliñás ya estarían hechas. De hecho tal y como están ahora con una cervecita entran de lujo. Pero vamos a repartir un tronco de bonito en aceite por encima de nuestras papas para tener un plato delicioso y completo.
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No sé si que me gusten tanto las papas aliñás va incluido en el ADN gaditano, pero el caso es que me gusta mucho este plato. Y ahora en verano es cuando más me apetecen, es un plato sano, en absoluto pesado y muy fresco. Así que ya sabéis, ¡a papear!




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Consideraciones

- No cuezas las patatas sin piel. Lo único que conseguirás es que la patata absorba agua y quede un tanto harinosa

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Hoy vamos a cocinar un plato muy clásico y delicioso. Además es tremendamente sencillo y sano. Se trata de la coliflor con patatas a la gallega. Este plato es muy sencillo y lo tendremos listo en a penas media hora. ¡Veréis que fácil y rico!

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INGREDIENTES

1 coliflor 
2 patatas medianas 
4 dientes de ajo 
Pimentón dulce
Vinagre de Jerez (opcional)
Aceite de oliva virgen extra 
Sal

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ELABORACIÓN


  1. Lo primero que vamos a hacer es limpiar y sacar los floretes a nuestra coliflor desechando el tallo y sus hojas verdes. Las patatas las pelamos y las cortamos en cuartos.



  2. Ponemos a hervir agua con sal y cuando el agua hierva introducimos nuestra coliflor y las patatas. En cuanto las patatas estén tiernas (20-25 minutos aproximadamente) las escurrimos y las reservamos. 
  3. Ahora en una sartén pequeña sofreímos los ajos laminados en un chorro generoso de aceite de oliva virgen extra al que podéis añadir opcionalmente un chorrito de vinagre de Jerez.



  4.  En cuanto los ajos doren un poco apagamos el fuego, y añadimos una cucharadita de pimentón dulce. 



  5. Con el calor residual terminamos de rehogar todo y cuando esté bien integrada la mezcla la vertemos sobre nuestras verduras.
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¿Fácil verdad? Pues está delicioso y en todas las casas debería ser una receta imprescindible que no debemos perder nunca. Continuemos con la tradición ahora que tenemos la receta.

Nos vemos en la próxima receta chicos.








¡Hola gente güena!

Hoy vamos a hacer unas patatas asadas super sencillas y deliciosas. Ideales para acompañar carnes y pescados, o simplemente para picar con unos amigos. ¡Vamos al lío!

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I N G R E D I E N T E S

2 patatas medianas
1 tomate maduro
4 dientes de ajo 
Orégano 
Tomillo
Aceite de oliva virgen extra 
Sal

Calorías aproximadas: 427 calorías

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Lo primero que vamos a hacer es lavar las patatas debajo del grifo, quitándoles los restos de tierra y raíces si las tuviera. La piel la dejaremos porque cuando se asa queda crujiente y deliciosa. Así una vez lavadas las cortamos en trozos de un bocado y con forma irregular. Y las colocamos en una fuente de horno.


Ahora las vamos a condimentar les pondremos cuatro dientes de ajo con su piel enteros,porque simplemente queremos que aromaticen las patatas aunque no te preocupes que siempre hay algún amigo fanático de los ajos que se los comerá. Vamos a espolvorear orégano y tomillo a partes iguales. Un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, pimienta negra molida y sal.


Nos falta el tomate. Pero hay que tener en cuenta que la cocción de la patata es mucho más lenta que la del tomate. Por ello tenemos dos opciones, la primera es meter directamente las patatas en el horno y los últimos 20 minutos de asado incorporar el tomate y acabarlo todo junto. Yo voy a hacer otra cosa. Voy a tapar la fuente con papel film al que haré unos agujeros, y meteré la fuente en el microondas durante 8 minutos a máxima potencia. Esta cocción es mucho más rápida y lo bueno que tiene es que concentra mucho los sabores.

Hayais tomado la opción que hayáis tomado después de que las patatas estén casi hechas, vamos a incorporar el tomate.


Finalmente acabaremos de hacerlas en el horno precalentando a 180 grados hasta que el tomate y las patatas queden totalmente asados.

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Y aquí las tenemos terminadas. La pinta lo dice todo y en menos de media hora las hemos cocinado. Espero que os hayan gustado mucho, si es así podéis compartir la receta en vuestras redes sociales y que las cositas güenas lleguen a más gente. Yo vuelvo mañana con otra receta nueva.

¡Hasta la próxima!





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Consideraciones

- Recordad lavar bien las patatas, no sería agradable masticar tierra.
- Podéis usar los dos métodos de cocción previa de las patatas que os contaba en la receta. Otra tercera opción sería cocerlas un poco antes en agua. Usad aquella con la que os sintáis más cómodos.

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I N G R E D I EN T E S

- 2 patatas medianas
- 1 huevo
- Pimentón picante
- 3 dientes de ajo
- Aceite de oliva
- 1 cucharadita de cúrcuma
- 1 cucharada de orégano
- Pimienta negra molida
- Sal

Para la salsa

- 1/2 cebolla dulce
- Queso fresco batido
- Cebollino
- Aceite de oliva
- Pimienta negra molida
- Sal

Calorías aproximadas: 416 kcal

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E L A B O R A C I Ó N



Un vídeo publicado por Cositas Güenas (@migueortells) el


Esta semana mis amigos @estanisochoa y @chococristi82 me invitaron a participar en un reto culinario muy español iniciado por @ayusofood en Instagram. El reto consiste en preparar algo tan sencillo como unos huevos fritos con patatas. Vosotros sabéis que yo no como fritos, pero no veo por qué no podemos comer huevos con patatas en una versión más healthy. ¿Quieres ver mi versión? ¡Atento!

Lo primero que haremos es pelar una cebolla, cortarla al medio, salpimentarla, echarle un chorrito de aceite de oliva y asarla durante 30 minutos a 180º en el horno. Mientras se asa vamos a preparar nuestras patatas.

Para ello lava bien las patatas pero no les quites la piel. Córtalas en gajos, y resérvalas en una fuente de horno. Ahora las vamos a aliñar un poco. Para ello picaremos tres dientes de ajo y los repartiremos por encima de las patatas. Les espolvoreamos también una cucharadita de cúrcuma, una cucharada de orégano, un chorrito de aceite de oliva, sal y pimienta. Removemos bien para que se integren bien todos los sabores y las hornearemos de 30 a 35 minutos también a 180º en nuestro horno.

Una vez asada nuestra cebolla prepararemos la salsa. En el vaso batidor pondremos 3 cucharadas de queso fresco batido, media cebolla asada, una cucharada de aceite de oliva, pimienta y sal. Batiremos bien y terminaremos la salsa mezclándola con una cucharada sopera de cebollino picado.

Ahora colocaremos nuestras patatas horneadas y crujientes en un bol formando un círculo. El centro vacío lo llenaremos con dos o tres cucharadas de nuestra salsa de cebolla asada y le espolvorearemos un pelín más de cebollino.

Para terminar nos falta nuestra guinda del pastel, el huevo. Vamos a escalfar una yema de huevo a temperatura muy suave durante 1 minuto. La sacaremos con cuidado y la colocaremos en el centro del bol sobre la salsa. Espolvoreamos una pizca de pimentón picante sobre la yema.

Listo, un manjar digno de Dioses, ¡a disfrutar!